martes, 8 de enero de 2013

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CUANDO RAMIRO I DERROTÓ A LOS VIKINGOS


Estaba Ramiro I recién llegado al trono cuando, súbitamente, aparecieron los vikingos. Debió de ser una gran conmoción, porque hasta ese momento nadie en España sabía quiénes eran aquellos terribles navegantes. Si ya era duro vivir con la amenaza musulmana, ahora al reino cristiano del norte se le presentaba un peligro nuevo. Hay que decir, no obstante, que los normandos se llevaron lo suyo. Vamos a contar esta historia, que es para hacer una película.

El reinado de Ramiro I recuerda un poco al de Fruela I, casi un siglo atrás. Ambos recibieron la corona de manos de grandes reyes  (los dos Alfonsos), ambos reinaron por un periodo relativamente breve (once años Fruela, ocho Ramiro) y ambos se vieron envueltos en interminables tribulaciones, sin un solo día de descanso. En el caso de Ramiro, el destino le tenía reservada una dura prueba: hacer frente a una amenaza desconocida hasta entonces. Esa amenaza era la misma que estaba devastando el norte de Europa, los vikingos. Fue el 31 de julio del año 844. Ese día aparecieron por primera vez en aguas españolas las velas cuadradas de los drakkars normandos.

Los vikingos eran los pueblos de origen germánico que habitaban Escandinavia. Parece que la palabra vikingos proviene de vik, que significa fiordo: los habitantes de los fiordos. Durante siglos habían permanecido relativamente aislados, pero en un determinado momento, hacia el siglo VIII, se hicieron a la mar y desde sus asentamientos en Noruega, Suecia y Dinamarca saltaron sobre Europa. La historia y la leyenda nos han transmitido la imagen de unos terribles guerreros entregados a la rapiña a bordo de sus drakkars. Eso es verdad, pero no es toda la verdad. Hoy se sabe que los vikingos –o los normandos, que así se les llamaba: hombres del norte- se dedicaron a la pesca y al comercio casi con tanta intensidad como a la guerra. Pero descubrieron que hacia el sur, en Inglaterra, Francia o España, había muchas ciudades, muy ricas y no bien protegidas. Su codicia se despertó particularmente al conocer que en ese extraño mundo del sur existían lugares llenos de tesoros sin más vigilancia que unos pacíficos hombres entregados a la oración: los monasterios.

En el año 793 se registra el primer ataque vikingo a las costas británicas. El objetivo era el monasterio de Lindisfarne, temprano testimonio del cristianismo céltico. Las Crónicas anglosajonas recogieron el episodio como una auténtica maldición bíblica. Había aparecido en la historia el “furor de los normandos”. De las islas británicas pasaron a Francia. De Francia no tardaron en llegar a España, aquella España que vivía bajo el clima bélico de la primera Reconquista.

Volvamos a aquella jornada inaugural, 31 de julio de 844. Hemos de situarnos en las costas de Gijón. Y podemos imaginarnos la impresión de los lugareños al ver cómo el mar, de repente, aparecía cubierto por multitud de velas abiertas al viento. Los visitantes eran daneses, de Vestfold. Según las crónicas había no menos de 115 barcos, a bordo de los cuales podrían navegar unos 5000 guerreros. Parece que se trataba de una flota que había participado a sueldo en las guerras internas de la Francia carolingia y que, de vuelta a su país, fue arrastrada hacia aguas cantábricas. Desembarcaron en los alrededores de Gijón el 1 de agosto. No debió de gustarles lo que encontraron, de manera que rápidamente volvieron a hacerse a la mar, pero no para volver a casa, sino para seguir tanteando la costa cantábrica.

Como no les resultó fácil tocar tierra en Asturias, los vikingos siguieron camino por la costa gallega. Nadie ignoraba entonces qué era Galicia: la tierra donde en 813 había aparecido la tumba del Apóstol Santiago: así, Jakobsland, Tierra de Santiago, llamaban en la Europa germánica a Galicia. Sabemos que estuvieron en Lugo. Después saquearon Clunia, la actual La Coruña, atraídos por la majestad de la Torre de Hércules, el Faro Brigantium, que creyeron depósito de tesoros (y buena decepción se llevaron, por cierto). Bajaron hasta Tuy. Pero los españoles de aquella época eran de armas tomar. El reino de Asturias, que abarcaba desde Galicia hasta Álava y Vizcaya, era un mundo pobre, exclusivamente agrario, sin moneda, pero muy hecho al combate y a la guerra. El rey Ramiro I reunió a su hueste y se dirigió contra los normandos.
La forma de actuar de los vikingos era bastante versátil. En principio, toda su estrategia consistía en depredar cuanto encontraban. Si lo que encontraban les parecía mucho más fuerte que ellos, entonces solían limitarse a comerciar; si, por el contrario, las localidades visitadas eran más débiles, entraban directamente a saco. Después de varias visitas de este carácter, los normandos solían llegar a algún tipo de acuerdo con los desdichados lugareños. Si éstos pagaban un buen rescate previo, los vikingos se abstendrían de usar la violencia. En realidad era una forma de chantaje. En Inglaterra llegó a instituirse el procedimiento con un nombre especial: el danegeld, el “dinero para los daneses”, un impuesto destinado a pagar a los visitantes para que se marcharan de allí. Quizá los normandos pensaron que en aquellas ignotas tierras de Jakobsland iban a poder cobrarse algo parecido. Pero las cosas salieron al revés.

No sabemos exactamente cómo ocurrieron los hechos. No sabemos si el rey Ramiro participó en los combates, o si envió tropas propias o si encargó el asunto a sus huestes gallegas. Lo que sabemos es que, cuando los normandos desembarcaron en Galicia y comenzaron a saquear el territorio, una fuerza cristiana les hizo frente, trabó combate con los normandos, los derrotó y los persiguió hasta sus barcos. La fuerza vikinga quedó aniquilada. Así lo contaba la Crónica de Sebastián:

Así, en los tiempos que siguieron, las naves de los normandos llegaron al litoral de la ciudad de Gijón por el océano del norte y desde allí prosiguieron hasta el lugar que se llama Faro Brecantium. Cuando Ramiro, ya convertido en rey, averiguó esto, envió contra ellos al ejército con sus jefes y séquitos y mató a muchos de ellos y quemó sus naves. Pero los que quedaron irrumpieron en la ciudad de Sevilla y saqueándola mataron a espada y fuego a muchos de los moros.

A Sevilla legaron, es verdad. Veamos cómo ocurrió. Las pérdidas de los vikingos en aquel primero ataque gallego habían sido enormes: perdieron setenta barcos y quizá la mitad de sus hombres, pero aún les quedaba fuerza. Se dirigieron más al sur, hacia la España musulmana. Aunque no pudieron forzar Lisboa, atacaron y saquearon Cádiz, Medina Sidonia y, finalmente, Sevilla. Allí los vikingos aplicaron su estrategia habitual: dividirse en partidas para saquear los campos. Ahora bien, esa costumbre, eficaz en países de organización rudimentaria, les resultó letal en Al Ándalus, donde el emirato controlaba muy bien el territorio. Abderramán II pudo reunir rápidamente un ejército que hizo trizas a los vikingos. Los pocos supervivientes marcharon hacia lugares menos ásperos.

Entonces a los musulmanes españoles se les ocurrió algo singular. Vista la fuerza de aquellos normandos, ¿por qué no buscar un arreglo diplomático? Si se trataba de comerciar con prisioneros, esclavos a cambio de mercancías, el entendimiento era factible. Parece que a Abderramán II le sedujo la idea de crear asentamientos comerciales en el norte de Europa. Además, musulmanes y vikingos tenían un enemigo común: el Imperio carolingio, al que ambos combatían. De manera que los moros españoles enviaron un embajador, Al-Ghazal, que estuvo año y medio en Dinamarca. No es que Al-Ghazal firmara acuerdos duraderos, pero, a cambio, este embajador andalusí, muy probablemente de origen godo, nos legó la primera descripción etnográfica del  mundo vikingo. Un precursor.

Los vikingos retornarán a España, por supuesto, ya bastantes años más tarde. Y por cierto, volverán a llevarse lo suyo. Pero en lo que concierne a nuestro relato, quedémonos con lo esencial: Ramiro I había salido con bien de este inesperado reto. Le esperaban más desafíos.

La Gran Aventura del Reino de Asturias, José Javier Esparza.

martes, 1 de mayo de 2012

Ciclo Eterno

Nos encontramos junto a la orilla de un río y contemplamos el juego de los remolinos y el azul del cielo reflejarse en el agua. Nos sentimos orgullosos de que el hombre haya reconocido la grandeza de la naturaleza, sea capaz de tripular navíos sobre las anchas espaldas de las olas, que su fuerza active a los molinos. Pensemos en las lejanas épocas en que nuestros antepasados pescaban en ese río, que remontaban con sus barcas.
Durante siglos, milenios, ese flujo se estira a lo largo del valle, se lleva aquí un pedazo de tierra, allá otro, y cambia su faz casi de segundo en segundo.
¿Un río eterno? Sí, si se puede hablar de eternidad, es un río eterno. Vierte su agua en el mar. Pero éste revierte el agua en el aire que, saturado, sube de nuevo por encima de los mares. Entonces se habla de nubes en el cielo. Traen encima de nosotros el aire lleno de agua y se adentran en las tierras... produciendo así la niebla.
Y luego, en algún lugar por encima de  la tierra, las nubes encuentran capas de aire más frío, o bien topan con la cima cubierta de nieve de las montañas. Ya no pueden soportar su carga de agua y la abandonan. Y nieva cuando en invierno el aire es frío, o llueve en verano.

El agua que se ha abierto paso desde las altas cimas montañosas, al principio en forma de un pequeño curso de agua, y luego de riachuelos y ríos, y finalmente llega al mar, volviendo a su punto de partida.
Es uno de los ciclos del agua. Otro es más modesto, pero, sin embargo, igual de importante.

Cuando llueve, la tierra sedienta bebe ávidamente el agua y la almacena en su seno. Las plantas absorben la que ellas necesitan para vivir, y también el hombre, a través de una fuente. Luego el agua se difunde en el cuerpo del animal, del hombre o de la planta. Aporta la substancia nutritiva a las hojas de esta última y luego se evapora y vuelve a la atmósfera, asciende en el aire caliente o cae como rocío.
Se introduce sin cesar por los poros de los animales y de las plantas y vuelve a la tierra. No podríamos vivir sin agua. Sin el ciclo perpetuo del agua, pronto no habría más que un gran océano y unas tierras estériles, como el Sahara u otras regiones que están en todas partes del mundo donde llueve tan poco y ningún ser vivo puede sobrevivir.
Cuando el hombre perturba neciamente ese orden terrestre, no pueden ocurrir más que catástrofes que destruyen inevitablemente toda vida. El que tala las montañas cuyos árboles retienen el agua no debe sorprenderse de que las fuentes dejen de brotar. La vida se extingue porque el agua se lleva la tierra a la cual antes ofrecía agarradero y deja los peñascos desnudos. En la época del deshielo las inundaciones asolan entonces la llanura. La montaña ha desaparecido del ciclo del agua. Ya no la retiene ni la restituye lentamente: y no es más que una zona de precipitación.
Así pues, protegemos el bosque montañoso porque no queremos seguir el camino que otros pueblos han seguido. Su tierra se ha vuelto estéril, destruida a causa de la estúpida intrusión en el ciclo de la vida (de la naturaleza).
Quien perturba desconsideradamente el orden natural perece por el poder original de la naturaleza.

SS- Staf. Dr. Caesar
Cuaderno de la SS. Nº 5. 1938.

viernes, 10 de febrero de 2012

Costumbre de Primavera y abundancia de hijos

Cuando el Sol de primavera ilumina el cielo, cuando los días se alargan y calientan, cuando se hinchan las yemas de los árboles y las primeras flores aparecen tímidamente, alegres tropeles de niños atraviesan los pueblos, trayendo consigo la felicidad y la bendición, mientras piden regalos a los campesinos. En esta época, nuestro Martes de Carnaval se ha terminado hace tiempo; el disfraz de carnaval cuelga de nuevo, tranquilamente, en el armario; las hogueras en las montañas se han apagado; las ruedas en llamas bajando hasta el valle, no son más que un recuerdo familiar.
Pero llega la Pascua. El cortejo de los niños pasa de casa en casa, con sus cantos sonoros y bastones o arbustos primaverales decorados. Se encuentra esta costumbre en toda Alemania central desde Silesia hasta el Palatinado en el oeste y desde los Países Bajos hacia el sur hasta la región de los Alpes. Ciertamente, cada región tiene una manera personal de expresarla, o es, a veces, el domingo de Cuaresma, el "domingo de Laetare" u otro domingo cercano. Este cortejo puede también tener lugar únicamente en la Pascua o en la semana que precede a esa fiesta; el domingo de Resurrección es también muy apreciado, pero se trata siempre de la misma costumbre. Ramas de pino decoradas con papel multicolor y pasteles o, según antiguas costumbres, con conchas de caracol pintadas, se llevan como símbolos de la primavera. Los bastones están decorados con papel plisado multicolor y verdura fresca. Grandes "bretzels" penden de ellos, en señal de bendición, de suerte y de fecundidad. Las manzanas, viejo símbolo de la fecundidad, no faltan. A pesar de la extrema diferencia de carácter entre los individuos, las hojas de palma se parecen, revelando así su auténtico origen popular y no cristiano. Sean grandes o pequeñas, modestas o ricas, llevan pasteles y verdura, cadenas multicolores y banderitas, manzanas y un conjunto de lentejuelas. En la Baja-Alemania y en los Países Bajos, estas hojas de palma tienen un profundo sentido. Maravillosos pasteles, en forma de ruedas, a menudo ricamente y muy artísticamente trenzadas, juegan aquí un importante papel. Los "pájaros cocidos", cuyos tamaños son muy variables, que adornan y decoran la punta de estos bastones de palmas, no faltan casi nunca.
Son gallos o cisnes, es decir, de animales que proceden de mitos de nuestra prehistoria y que han conservado un eco de su profunda significación en estos pasteles, pero ante todo en los cuentos y leyendas. Una especia, la gallina, reviste una apariencia particularmente divertida y, sin embargo, provista de un sentido muy profundo y delicado. El panadero dispone sobre la espalda de esta ave tres, cuatro, incluso ocho, nueve, diez jóvenes gallinitas, tan bonitas y vivaces que parece que se les oiga piar. ¿Existe un más hermoso símbolo de la abundancia de alegría, del año lleno de riqueza, de la gran primavera rica en fecundidad, que esta representación de la madre y de sus pequeñuelos? La creencia popular le erige aquí un monumento evidente. Se nota cómo se expresa el símbolo de la vida que el hombre alemán lleva consigo. Es la creencia vivaz de que numerosos descendientes constituyen una suerte, una riqueza y una verdadera bendición. Niños alegres, que aman la vida, sonrientes, llevan esa felicidad de casa en casa. Felices y sonrientes, aceptan los regalos que les son distribuidos gustosamente.
El buen viejo espíritu de nuestro pueblo sobrevive así en esta modesta costumbre primaveral.
Lo que sugieren estos pasteles neerlandeses en forma de pájaro, no constituye un caso único, una excepción o una rareza; otros pasteles expresan ideas comparables. En el Tirol, en Navidad, se ofrece, como regalo para las muchachas una gran gallina cocida, que lleva sobre sus grandes alas, como si fueran pollitos, numerosos caracoles. Pueden llegar a haber hasta treinta pequeñas conchas. La niña está contenta de poseer esta riqueza, que se percibe también como la felicidad y la suerte de tener numerosos hijos. La gallina, por la fidelidad con que cuida a sus polluelos, simboliza perfectamente la verdadera maternidad. Lleva a pasear a sus pequeños, les protege del peligro, les toma bajo sus alas. En Suecia, la gallina de oro en los pasteles de Navidad está también rodeada de numerosos pollitos amarillos, unidos a su alrededor como otros tantos niños. Este hecho nos lleva lejos en el pasado. Hace más de 1.300 años, la reina lombarda Teudelinda mandó enviar a la catedral de Monza una gallina de oro con siete pollitos de oro. El costoso trabajo de orfebrería que exigió esta ave que se ha podido conservar tiene, sin duda, una profunda significación. Todavía se le puede ver hoy, al lado de una corona de ordenación y de otros presentes, en el arco que está encima de la puerta de la catedral. Considerando la costumbre actual, aún viva en muchas regiones, estamos seguros de que la reina ha querido transmitir algo en particular y que ella siguió, así, una costumbre germánica. Citemos otra tradición que se practica en Sajonia todavía hoy: los padrinos ofrecen a su ahijado una hucha de arcilla en forma de gallina, que lleva a sus espaldas numerosos pollitos. Mediante un simbolismo fácilmente compresible, se hace el voto de que el dinero abunde y prospere largamente. El pájaro con sus pollitos, se supone que debe traer suerte, como en las fiestas de primavera. Tener muchos hijos es una señal de inmensa felicidad, que garantiza una vida eterna, una flor en la primavera de la vida. Tal es el sentido del alegre cortejo de nuestros niños en la época de Pascua. Las cintas volean al viento, las ramitas crujen, los "bretzel", las ruedas y los pájaros exhalan un dulce perfume. Peor el observador atento percibe un sentido más profundo, inmemorial, detrás de estas cosas.


Símbolo de fertilidad con motivo de la fiesta de la primavera
en Questenberg en el Harz.

Cisne con palmas y numerosas crías, 
símbolo de fertilidad que se cuece
en Pascuas en los Países Bajos.

Friedrich Mössinger.

Cuerpo y Alma

La vieja concepción de la Antigüedad y del Cristianismo establece una diferencia de naturaleza entre el cuerpo y el alma. Tienen un origen diferente: el cuerpo es de origen terrestre y material, el alma de esencia divina y espiritual. Cada uno sigue un destino diferente: el cuerpo muere y se descompone, el alma es inmortal y continúa viviendo después de la muerte. Tienen, igualmente, un valor muy contrastado: el cuerpo es fuente de instinto, de bajeza, de inferioridad y de vileza; el alma es el soporte de lo que es grande y hermoso, es decir, de valor absoluto. Una fosa infranqueable les separa; hostiles, se enfrentan cara a cara. El cuerpo, profano, es la cadena que retiene al alma en su vuelo inmaterial y divino hacia las alturas. Él es su argolla terrestre, impura.
Nuestra visión del mundo y la creencia propia de nuestra etnia contradicen esos principios de un mundo decadente y agonizante.
Nosotros sabemos que estos dos aspectos, alma y cuerpo, nos han sido concedidos por el Creador. Ambos son para nosotros la manifestación de la divina naturaleza, siempre creadora, eterna y maravillosamente activa.
Sabemos que nuestros antepasados nos las han transmitido y que revivirán en nuestros hijos. Sabemos que somos los responsables de su supervivencia o de su muerte. Somos plenamente conscientes de que nuestra misión consiste en continuar la obra del Creador y revalorizarla en el curso del tiempo.
Sabemos que la nobleza y la pureza de nuestro cuerpo constituyen también las de nuestra alma, y recíprocamente. Quien corrompe su cuerpo corrompe también su alma. La educación de nuestra alma y el desarrollo de nuestro cuerpo van a la par.
Nosotros sabemos que nuestro cuerpo y nuestra alma, a fin de cuentas, no son más que uno y que honrar a uno es también honrar al otro.

Cuaderno de las ss. Nº 6. 1942.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El Ciclo Anual

Desde tiempos inmemoriales, nuestros antepasados adoraron al sol como portador de vida y calor. Como un disco dorado, el sol brilló sobre ellos, como una rueda, rodaba a lo largo del cielo.
El Sol determina el paso del tiempo, y su camino es en sí mismo un círculo. Dibuja líneas más cortas o más largas alrededor de la Tierra. A las 6 de la mañana podemos verlo al Este, a las doce del medio día al Sur, a las 6 de la tarde en el Oeste, y a media noche, durante el verano, en el lejano Norte, donde acaba su ciclo.
Nuestros ancestros vieron el paso del año como puntos en una rueda. Éste fue el antiguo calendario de la rueda, que se puede apreciar en el horizonte. En el Norte ártico, durante el solsticio de invierno, el sol aparece en el punto más al sur por un tiempo muy corto; en el solsticio de verano se encuentra en el punto más al norte. La unión de estos dos puntos, nos da la línea Norte-Sur del horizonte.
En nuestras latitudes el sol sale en mitad del verano y en el solsticio de invierno por el noreste y el sureste respectivamente, y se pone por el noroeste y el suroeste. Las líneas que unen estos puntos forman una X: dividiendo el círculo ya antes partido en seis partes formando el antiquísimo signo de la rueda:


Entonces, quitad el círculo exterior y obtendréis la Runa Hagal:

Desde el lejano Norte nuestros antepasados trajeron consigo una experiencia fundacional que se convirtió en algo muy importante para su futuro y especialmente para nosotros al redescubrir nuestra herencia. Fue como sigue:
En el lejano Norte, el verano y el invierno luchaban entre ellos como también lo hacían las fuerzas de la luz y de la oscuridad. El oscuro invierno con su aspereza y su frío parecía vencer al corto y árido verano. Y sin embargo, el verano venía año tras año a pesar del empeño del invierno. Si su llegada cada año no hubiera sido una certeza, esto habría significado la muerte del pueblo nórdico. Triste y deprimido, el pueblo nórdico contemplaba cómo el círculo del sol se hacía más y más pequeño al final del verano. El sol se hacía más débil, viejo y pálido. Su camino se hacía más corto, y durante el solsticio de invierno sólo había unas pocas horas de luz, enseguida se hundiría en el frío mar del Norte y sería engullido, como devorado por un monstruo. Había muerto y yacía en su tumba. La pregunta de si el sol se quedaría para siempre enterrado era de tanta importancia como la vida o la muerte de la Humanidad.
El día de inicio del invierno el milagro ocurría: El sol salía de su tumba de agua. Había renacido como un niño, recobrado las fuerzas, y reaparecido ante el alegre y gozoso pueblo, que sentía que la vida le era devuelta. Esto ocurría cada año. Y cada año se celebraba como su festival más importante, su sagrado festival nocturno. Saludaban al sol con antorchas encendidas para ayudarle a liberarse de las ataduras de la muerte invernal. Y celebraban tan a menudo como les era posible, los cada vez más largos círculos solares. Las hogueras ardían muy alto en el equinoccio de primavera, cuando el día y la noche tenían la misma duración, y seguramente el sol habría ganado la batalla. Y de nuevo en la noche del solsticio de verano, cuando el sol había logrado su mayor victoria y la noche duraba sólo unas horas. Esta celebración se convirtió en la más importante de todas.
El fuerte sol, hizo posible la cosecha, razón para otra fiesta, después de la cual, su fuerza se pierde rápidamente y se dirige nuevamente hacia la muerte, hasta volver de nuevo a la vida.
Por mucho que retrocedamos en los tiempos nórdicos y germanos del pueblo alemán, siempre encontraremos a la gente contando la historia de la muerte y resurrección del sol de muy diversas maneras. Somos afortunados en saber más acerca de esta tradición tan antigua que de otros períodos más próximos de la historia de nuestro pueblo. Esta experiencia del sol, es la raíz de la mayoría de nuestro cuentos precristianos, que los hermanos Grimm recopilaron y escribieron hace más de cien años y así los preservaron para siempre. La princesa solar, muerta por una malvada fuerza invernal, resucitada por un joven héroe: ésta es la esencia de todas estas historias, que fueron maravillosamente extensas y variadas.
El hombre también vio las mismas leyes de muerte y renovación en la naturaleza. El ciclo anual del sol también determina el ritmo de todas las cosas vivas, tanto animales como plantas. Toda su vida gira entorno a la juventud y envejecimiento, muerte y renacimiento. Y la propia vida del hombre seguía este ritmo. El hombre nórdico sabía que su propia vida venía de un hombre destinado a morir.
En la conciencia de su propia muerte, el hombre nórdico, dominó la vida. Ésta era la esencia de sus creencias. Lo que él aprendió del sol y vio en sus propios bosques.
Es por eso que consideró sagrados a los árboles. Imaginó que todo el universo era soportado por un árbol gigante. El viejo fresno que se describe en las Eddas. En su eternidad, la ley de la muerte y renacimiento proporciona constante regeneración, un ritmo eterno.
Así el hombre nórdico, tuvo en sus celebraciones alrededor de las hogueras, a la rueda solar, y al árbol como símbolos, al igual que en las historias que hemos leído acerca del árbol de la vida, que crece sobre la tumba de la madre y protege a la joven vida con su bendición.

Muerte y renovación

Todo se va, todo vuelve;
eternamente gira la rueda de la vida.
Todo muere, todo vuelve a florecer;
eternamente gira la rueda de la vida.
Todo se rompe, todo se recompone;
eternamente se construye la casa de la vida.
Todo el mundo parte, todo el mundo se reencuentra;
eternamente se cumple el ciclo de la vida.

F. Nietzsche.

Las Ceremonias de la Orden SS
Fritz Weitzel

viernes, 11 de noviembre de 2011

El Libro de Familia

Todo hombre de la SS debe recordar estrictamente su deber en este tema, o sus hijos e hijas se lo recordarán en el futuro. Ha de pedir a sus parientes, aún vivos, que escriban todos sus recuerdos de infancia y todo aquello que crean que debe guardarse para las futuras generaciones. Los nombres y fechas del árbol genealógico no tendrán ningún sentido para las futuras generaciones si no van acompañados del mayor número de historias posibles acerca de su vida, las dificultades, las celebraciones y el ambiente en el que vivieron. Este conocimiento de su línea de sangre protegerá a nuestras futuras generaciones de los avances de los nuevos ricos y trepadores sociales.
Los ancianos, que a menudo tienen muy buena memoria de su juventud, están obligados a dejar testimonio de su sabiduría y experiencias para sus descendientes. El SS debe ir a buscar a sus mayores, ponerles delante una libreta de notas, y decir: "Escribe como fue". Su reticencia normalmente se vence pronto y los mayores disfrutan con la experiencia de redactar sus recuerdos.
Cuando los mayores terminan llega el turno de los padres del SS. Él mismo ha de empezar a anotarlo todo, especialmente sus experiencias de la guerra, de la camaradería y del heroísmo de sus compañeros de la SS.
Estas historias serán leídas poro la familia en la Nochebuena. De esta manera, el espíritu familiar se preserva y se fortalece.

Las Ceremonias de la Orden SS
Fritz Weitzel

lunes, 31 de octubre de 2011

El Día de los Difuntos

Neblung (Noviembre) es el mes de la muerte. El año esta muriendo, con las últimas hojas cayendo de los árboles. Este tiempo es muy triste y melancólico. Entendemos de nuevo, que del mismo modo que la resurrección de Pascua forma parte del ciclo anual, así ocurre también con el otoño mortecino. La vida incluye nacimiento y muerte. Porque la vida es sagrada para nosotros; nacimiento y muerte son indiscutibles.

Históricamente los días de añoranza caen en este mes de Neblung. El 11 de noviembre, de 1914 fue el día de Langemarck, el 11 de noviembre de 1918 fue el cruel día del armisticio y el 9 de noviembre de 1923, fue la marcha al Feldherrnhalle. Cada noviembre el Führer y con él la nación entera, vuelve al Feldherrnhalle a honrar a nuestros mártires caídos.
Durante este mes todo el mundo debería visitar las tumbas de sus seres queridos que fallecieron y llevarles ramos de flores y velas encendidas. El SS, que se siente especialmente cerca de los caídos, encenderá su candelabro de Navidad en honor de sus camaradas caídos y de los miembros de su familia que ya no están en estas tardes largas y oscuras. Si hay más miembros de la familia reunidos, se debe beber una cerveza tostada en honor de los muertos. La corona que se destina para el cementerio debe colgar primero de la rueda de Navidad durante un día, por lo menos,para remarcar el significado del acto y que lleve los recuerdos más especiales de la familia a sus antepasados. Durante este tiempo los retratos de los fallecidos s deben colocar en el rincón SS; y las conversaciones deben girar a cerca de sus vidas heroicas y sus valientes muertes.

Las Ceremonias de la Orden SS
Fritz Weitzel

sábado, 1 de octubre de 2011

La Noche de las Madres

Allí donde viven alemanes y echan raíces en la vasta Tierra, se ilumina el árbol de Navidad en el Solsticio de Invierno. El árbol siempre verde que florece luminosamente en el corazón de la noche sagrada, se ha convertido en el símbolo de la germanidad y el arquetipo de su presencia. El área de población se extiende lejos al este y al sudeste del Reich. Los alemanes portadores de arados irrumpieron en el caos de las tribus y los poblados extranjeros; pero en todas partes, en los bosques de Bohemia, en el Zips, en los poblados diseminados de los Cárpatos y lejos en ultramar, resplandecen, por Navidad, las luces sobre el árbol que se ha convertido en el árbol de los alemanes.
Cuando un pueblo aumenta su espacio vital, se lleva sus dioses domésticos para permanecer fiel a sí mismo; pueden ser la tierra del suelo natal sagrado, las columnas de la plaza mayor o las costumbres solemnes que expresan la sabiduría popular. Múltiples precursores y numerosas tradiciones equivalentes han adoptado el símbolo del árbol del mundo. Es el árbol-cumbre que los valientes vikingos se llevaron de su patria nórdica hasta Islandia, y más allá de los océanos hasta la lejana Vinland. La llama azul que hoy alumbramos sobre el árbol para todos los hermanos próximos y lejanos de la Tierra está íntimamente emparentada con la llama que se alumbraba antaño para la minne de los que estaban lejos, en el curso de peligrosas navegaciones, o que buscaban más allá de las Marcas nuevas tierras para hacer nacer en ellas la luz de la vida popular.
Es el mismo acontecimiento que se repite hoy, como en los tiempos antiguos. Alegres mensajeros surgidos de nuestra Historia antigua, antiguos autores nos hablan de la costumbre y de la creencia de nuestros antepasados, lo que nos emociona porque, tras el paso de los milenios, vive la misma sangre, la misma alma. Los pueblos germánicos han viajado hasta muy lejos y habían conquistado, gracias a sus espadas y a sus arados, nuevos territorios más allá de los límites del Imperio Romano. Allí conservaron fielmente lo que antes había nacido en su patria. Los anglos habían abandonado sus tierras de Holstein para convertirse en sedentarios en Gran Bretaña y hacerse finalmente cristianos; pero hacia el año 700 el cura cristiano Beda describía sus costumbres en Navidad:
"Ellos designaban antes con la palabra pagana Modranicht, que significa "noche de las madres", la noche que es tan sagrada para nosotros; sin duda a causa de las costumbres de bendición que se celebraban durante toda la noche."
Este nombre de "noche de las madres", que viene de la adolescencia de nuestro pueblo, nos recuerda nuestra propia infancia. Es la noche dedicada al misterio de la maternidad, dejando presentir esta gran experiencia del renacimiento del Sol saliendo del abismo del mundo, del seno maternal de todo ser. Si la madre del hijo constituye hoy, en gran parte, el objeto de la fiesta, es también una antigua herencia, pues la pareja con el hijo bajo el árbol del mundo es una representación que está estrechamente relacionada con aquellas costumbres de bendición de la noche de las madres. Pero el nombre es aún más significativo: a través de numerosas obras (nuestras costumbres populares y nuestras leyendas lo demuestran todavía hoy), sabemos que las tres madres forman parte de las figuras más familiares de nuestras creencias locales. En esa época, viajaban por el país, portadoras de la sabiduría femenina y de los bienes maternales, distribuyendo dones, dando buenos consejos a los hombres... sobre todo allí donde un niño dormía en una cuna.
Hace ya dos mil años, este pensamiento estaba tan profundamente anclado en nuestro pueblo, que hasta los germanos, convertidos en funcionarios romanos que gobernaban el Rhin alemán, hicieron erigir piedras sagradas en honor de aquellas tres madres que protegían a los recién nacidos. Los romanos abandonaron el lugar y nuevos germanos llegaron. Mil años más tarde, continuaban conociendo a las tres madres. Las amas de casa consideraban un deber, las noches sagradas, poner la mesa y disponer comida y bebida, así como disponer tres cuchillos a fin de que las tres hermanas, como se las llamaba, pudieran saciarse. Piadosos zelotes las fustigaron, pero las hermanas maternales estaban demasiado fuertemente presentes en el corazón del pueblo que incluso se les erigió un monumento en la catedral de Worms, con los  nombres de Einbede, Waebede y Willibede.
Las leyendas germánicas y los cuentos alemanes han conservado sus rasgos aún más fielmente. Las sanas noches que ven nacer la nueva luz y el nuevo año les son también consagradas; se acercan a la cuna del recién nacido y le traen sus regalos. En Baviera se llaman las "grandes consejeras", y más frecuentemente las "Perchten", que significa luminosas porque ellas acompañan a la luz en su nacimiento. Son invitadas por los hombres y resultan ser amistosas y serviciales con los que son buenos. Aparecen en el cuento de la Bella Durmiente a la que hacen el don de la vida. A pesar de la mal influencia de la decimotercera hada, continúan siendo las más fuertes. En el viejo relato nórdico del "huésped de las Nornas", las buenas hermanas alumbran la llama de vida del niño; se percibe de manera particularmente clara la relación profunda existente con nuestra luminosa fiesta de Navidad. Y como ellas se manifiestan desde los tiempos más antiguos bajo la forma del ternario sagrado, aportando al niño sus regalos, llenas de sabiduría, han podido transmitir gran parte de su carácter a los Magos de Oriente, de los que no se conocen ni el número ni el nombre, e incluso haber sido el origen de los innumerables juegos de los tres reyes.
Los mitos originales y las leyendas antiquísimas nos hablan de las tres madres que están sentadas al pie del árbol del mundo y tejen el porvenir. La noche de Navidad, que celebramos como hacían los antepasados, les es consagrada. Como lo expresaba un gran poeta, para ver a estas madres, tendríamos que volvernos hacia nosotros mismos, a las raíces mismas de nuestra existencia popular que ha encontrado hoy un símbolo universal en el árbol radiante del mundo.

Cuaderno de las SS. Nº7. 1942
J.O Plassmann

lunes, 8 de agosto de 2011

Árnica, neo-folk desde Catalunya








Poco a poco van surgiendo grupos de música en España que se preocupan por nuestra cultura y nuestra identidad. Junto a El Espíritu de Lúgubre, Árnica es uno de esos grupos que ha sabido captar el sonido y la esencia de tiempos ancestrales en los que el honor y el amor a la patria eran dos valores indispensables.

http://www.myspace.com/arnicaband/
http://www.facebook.com/pages/%C3%80rnica/177681291618

sábado, 6 de agosto de 2011

Un Cuento de Burzum: Parte VI - La Música

En los últimos ocho meses he recibido muchas cartas de personas interesadas en cosas sobre mi música, como que tipos de instrumentos utilicé cuando grabé los álbumes de Burzum. Personalmente, a mi no me interesan mucho estas cosas, y por eso no tengo la motivación suficiente para responder todas estas cartas. Para mí esto son ecos del pasado, cuando toda la gente de la escena “Death Metal” hablaba sobre estas cosas. El enfoque que se les da a los instrumentos, los estudios de grabación, las marcas y la “producción” fueron algunas de las cosas contra las que me rebelé en 1991.
Dado que la gente que nunca recibe una respuesta mía se ha quejado de mi falta de voluntad para contestarles, voy a escribir un artículo sobre este tema que responda a todas sus preguntas.

***
Cuando grabé todos los álbumes de Burzum utilicé una vieja (creo) guitarra Weston muy barata que compré en 1987 a un conocido. El bajo que usé era el bajo más barato que encontré en la tienda de música y ni siquiera recuerdo de que marca era. Nunca lo comprobé y jamás me interesé por ello. En lo referente a la batería simplemente tomé prestado un kit del batería de Old Funeral (más tarde Immortal), o se lo pedía a otro músico que vivía cerca de mí, y por supuesto, no tengo ni idea de que marca era la batería.

En cuanto a los amplificadores de guitarra todos los chicos de la escena “Death Metal” me contaron que la manera de conseguir el sonido “de moda” era utilizar amplificadores Marshall, pues bien a mi no me gustaba ese sonido y me compre los de la marca Pivee (¿Pivey?) en su lugar. En “Filosofem” no utilicé ningún amplificador de guitarra en todo el álbum, sino que utilicé el amplificador estéreo de mi hermano (que por supuesto no estaba destinado para ese uso) y algunos viejos pedales fuzz.

Para “cantar” utilicé cualquier micrófono que el técnico de sonido me entregaba, o –cuando grabé “Filosofem”- le pregunté por los peores micrófonos que tuviera, pero terminé utilizando un micrófono-auricular.

Cuando grabé el álbum debut (en enero de 1992) ¡sólo pasaron 19 horas en total desde que llegué al estudio con los instrumentos hasta que el álbum fue masterizado! El número de horas en “Det Som Engang Var” (“DSEV”), (en abril de 1992) fue de 26, unas pocas más porque no había encontrado a nadie que me ayudase con el transporte de los instrumentos y tuve que transportarlos y montarlo todo yo mismo. “Hvis Lyset Tar Oss” (“HLTO”) se grabó (en septiembre de 1992) algo así como entre 20 y 30 horas (no recuerdo bien), pero se grabaron dos canciones que nunca se incluyeron en el álbum  (una versión muy pobre de “Burzum” [“Dunkelheit”] y otra canción que nunca utilicé). “Filosofem” fue grabado (en marzo de 1993) en sólo 17 horas, esto fue debido principalmente a que el kit de batería que utilicé ya se encontraba en el estudio –habría sido utilizado por una banda de rock o de jazz el día anterior- por lo que me ahorró un montón de tiempo. Además, ya había pasado por el proceso de grabar un disco unas cuantas veces, por lo que todo lo referente al material técnico se había convertido en una rutina para mí en aquel entonces.

La razón por la que usé el estudio de sonido Grieghallen fue porque ya había utilizado este estudio cuando grabamos un EP con Old Funeral, en 1990 creo, así que conocía al técnico de sonido (un chico de Bergen muy positivo y cualificado), y sólo estaba situado a 1,5km de distancia de mi apartamento en Bergen. Si hubiera vivido en otra ciudad, obviamente, hubiera utilizado otro estudio de sonido.

Cuando grabé el álbum debut tanto Øystein Aerseth (“Euronymous” en Mayhem) como Harald Nævdal (“Demonaz” en Immortal) estuvieron presentes la mayor parte del tiempo y me ayudaron con el transporte de los instrumentos –y por diversión a Aerseth se le permitió tocar un solo de guitarra en la canción “War”-. Él y yo también “golpeamos con los puños” un gong gigantesco que había en Grieghallen para hacer sonido. Esto se utilizó como ruido de fondo en una pista llamada “Dungeons of 
Darkness” y en la introducción de “DSEV”.




Varg Vikernes

Cuando grabé los demás discos estaba por lo general a solas con el técnico de sonido. Sin embargo, Thomas Haugen (Samoth en Emperor) estuvo presente cuando grabé dos pistas de un mini LP de “Aske” y “HLTO”. Él tocó el bajo en dos de las canciones de “Aske”, y estuvo presente cuando grabé la parte de batería tanto en “Aske” como en “HLTO”. Él tocó el bajo en “Aske” porque por un corto periodo de tiempo me sedujo la idea de tocar en directo, y por lo tanto ensayamos una o dos veces como una banda (un tipo llamado Erik Lancelot, de las afueras de Oslo, se suponía que debía tocar la batería). Rápidamente desperté de la psicosis de tocar en directo y por suerte mi mente cambió, así que continué como antes, como la banda de un solo hombre, incluso sin necesidad de otros músicos.

Con la excepción de una canción en “HLTO” y de otra en “Filosofem” lo grabé todo en la primera toma. El problema con la canción de “HLTO” fue técnico, y tuve que volver a grabar la parte de la batería por dos veces, y en el “Jesu Død” de “Filosofem” tuve que volver a hacer una línea de bajo, simplemente porque estaba cansado después de haber grabado tantas pistas de guitarra (y mis dedos burgueses no estaban acostumbrados a todo este trabajo…).

Los errores cometidos en algunas canciones durante la grabación podrían haber sido evitados si me hubiera molestado en volver a grabar algunas partes, pero mi objetivo en este tiempo era rebelarme contra la música simplificada de la escena “Death Metal” que estaba de moda. El secreto de mi rebelión era no hacer álbumes “perfectos”, no hacer música con “esta o aquella” marca de instrumentos, no ir a un estudio de sonido en particular para obtener “este o aquel sonido”, y por supuesto para no sonar como las demás bandas. Unos pocos errores hacen a la música más viva y personal, y simplemente da a la música más “alma” y “originalidad”, así que nunca me molesté en corregir nada. La música de los álbumes de Burzum es simplemente una representación honesta y sincera, sin tapujos y clara de mí mismo. Ciertamente no soy perfecto y cometo errores, así es mi música también.

No había ninguna ideología detrás de esto; simplemente fue un abrazo a la honestidad y una apreciación a lo puro y natural. Si el sonido no fue definido como “bueno” por parte de algunos músicos estirados y fracasados que trabajan para revistas musicales no me importó ni un ápice. Lo natural es siempre lo mejor, tanto si hablamos de música como de cualquier otra cosa. La música natural es mejor, y en mi opinión la música con “alma”, y no la música que ha sido pulida durante meses en un  estudio de grabación para eliminar el más mínimo error (peculiaridades).

Incluso tan temprano como en 1990 la gran mayoría de las bandas de Death Metal siguieron la corriente, se incorporaron al negocio de la música comercial y perdieron su “alma”. Las bandas de Black Metal se incorporaron poco después y (hasta donde yo sé) con la excepción de Fenris de Darkthrone todas se vendieron y se separaron del estilo de vida y las ideas del Black Metal original. Las bandas más jóvenes de Noruega, (que llegaron en el año 1993 más o menos) como resultado de la gran cobertura de los medios de comunicación, nunca llegaron a conocer la verdadera esencia del Black Metal o las verdaderas ideas, por ello irónicamente nunca dejaron de comercializarse y venderse. Sin embargo, es un poco estúpido hacer todas estas cosas, cometer estos errores, pararnos a pensar y ni siquiera saber por qué los hemos cometido. Los que acababan de incorporarse a una manada, ni siquiera sabían dónde estaba el rebaño o de dónde vino originalmente antes de que ellos llegaran. En resumen, podemos decir que las bandas de Black Metal noruego también se comercializaron.

En este punto voy a recordar lo que escribí en el principio de este artículo; la gente me pregunta acerca de cosas como qué instrumentos utilicé cuando grabé los álbumes de Burzum. Estas preguntas son tan irrelevantes y poco interesantes para mí como si me preguntaran acerca de qué marca de pantalones o ropa interior utilizaba cuando grabé los álbumes de Burzum. ¿Realmente importan los instrumentos que utilicé?, yo creo que no, y creo que no deberían preocuparse por estas cosas. Yo uso mi guitarra y si hubiera tenido otra la hubiera usado en su lugar. Tan simple como eso. Yo fui la más práctico que pude y mi prioridad original era hacer música honesta y original –y podría lograr eso con casi cualquier instrumento, independientemente de su edad, precio y marca-. Tan simple como eso.

Os agradezco vuestro interés en Burzum, y os doy las gracias por vuestra atención, pero por favor no esperéis a que les dé prioridad a las cartas con preguntas sobre instrumentos, detalles técnicos u otras cosas en las que no tengo interés alguno. Si usted encuentra estas cosas interesantes lo veo bien, pero no espere que yo comparta su interés.

Varg "Волк" Vikernes 
(Julio de 2005)



¡Aurum nostrum non est aurum vulgi!
(Nuestro oro no es como el oro de la gente común)

Artículo original: http://www.burzum.org/eng/library/a_burzum_story06.shtml

viernes, 5 de agosto de 2011

Cuaderno de la SS. Nº 9. 1994

Díselo a todos

Que cada uno se diga a sí mismo
en lo más profundo de su corazón,
a cada minuto:
Cuando soy débil, mi pueblo es débil.
Cuando soy hipócrita, mi pueblo es hipócrita.
Cuando desfallezco, mi pueblo desfallece.
Cuando abandono a mi pueblo, me abandono a mí mismo.
Cuando me opongo a mi pueblo,
me opongo a mí mismo.
Perder el coraje y el espíritu de iniciativa
significa perder la vida,
significa traicionar a su padre y su madre,
a sus hijos y a sus nietos.

No hay más que un medio
contra la guerra: ¡la guerra!
contra las armas: ¡las armas!
contra la bravura enemiga: ¡su propia bravura!
y contra la desgracia: el espíritu de sacrificio.
Contra el odio del mundo, la única ayuda es el amor de nuestro pueblo,
dispuesto a todos los sacrificios.

La debilidad de corazón lo devora todo a su alrededor
como la podredumbre,
como entre los frutos,
una manzana corrompe a las demás.
Lo que tú te permites
tu vecino se lo permite también.
Cuando tú engañas,
él engaña también.
Cuanto tú te quejas,
él se queja también.
Cuando tú chismorreas,
él chismorrea sobre ti.
Y cuando uno de nosotros traicione,
en fin, cada uno se traiciona a sí mismo.

Nosotros apelamos a la justicia.
Pero hay que merecer también nuestro destino.
Quien es indigno, cosecha indignidad,
quien animoso, el ánimo,
los mejores, lo mejor.
E incluso cuando los dioses
rehusan su ayuda,
el hombre íntegro logra, no obstante,
su bendición.

Toda vida es peligrosa.
No sólo se muere ante el fuego.
Cada madre arriesga su sangre
por la vida de su hijo,
perpetuando así a su pueblo.

Para preservar la vida,
todos arriesgan su existencia,
unos para sí mismos, su hambre,
su propia necesidad,
otros, por muchos
y un hombre, por todos:
el héroe en el campo de batalla.
Da la vida a todos. Vive en ellos.
Por su muerte,
los laureles eternos coronan su sueño
y sobrevive la patria.

Lo que ha sucedido, continúa en activo,
tanto lo bueno como lo malo.
Que nadie llegue a creer
que podría disimular algo,
y hacer secretamente el mal.
Lo que es sano engendra lo sano,
lo podrido, la podredumbre.

Nada puede traicionarnos…
salvo nuestra propia boca.
Nada puede perdernos…
salvo nuestro propio corazón.
Nada puede herirnos…
salvo nuestra propia mano.
Nadie puede liberarnos…
salvo nosotros mismos. 




Wil Vesper.



lunes, 1 de agosto de 2011

Paganismo: Parte VI. Higiene en la era pagana

Algo desconcertante de la película de Peter Jackson “El Señor de los Anillos – La Comunidad del Anillo” es que todos los personajes –a excepción de Legolas y otros elfos- van realmente sucios. Esto me recuerda a la opinión que el hombre moderno tiene sobre nuestros antepasados.  No estoy diciendo que “El Señor de los Anillos” forme parte de la historia real, pero es evidente que películas como esta se hacen con la imagen de nuestros propios antepasados de la época medieval  y prehistórica como modelos;  y tendemos a tener una imagen de ellos verdaderamente sucia.

Probablemente todos habremos escuchado alguna vez que los europeos de la Edad Media solo se lavaban una vez al año –en Yule (Navidades)- y cómo los miembros de la realeza francesa utilizaban perfumes para camuflar su fétido olor, entre los siglos XVII y XVIII, en lugar de simplemente lavarse. Ellos estaban tan sucios y repugnantes que el hombre moderno se estremece de asco solo de pensar en ello.

Los historiadores dicen que en la Edad Vikinga los hombres paganos escandinavos tenían mucho éxito entre las mujeres de la Europa cristiana. La razón no era sólo porque fueran más rubios, bellos y saludables, sino también porque se lavaban –y se lavaban regularmente (al menos una vez a la semana)-. El hecho es que la terrible falta de higiene que conocemos en la Europa de la Edad Media no llegó a Europa hasta que el cristianismo apareció por aquí. ¡Los cristianos afirmaban que lavarse y tener una buena higiene era pecado y lo prohibieron! ¡Ésta es la razón por la cual Europa se convirtió en una pocilga en la Edad Media, y no porque la población fuera sucia e ignorante en el pasado!

Observamos la costumbre de lavarse cuidadosamente una vez a la semana a partir de los nombres de los días de la semana en los países escandinavos:

Nórdico
Noruego moderno
Traducción Español
Sunnadagr
Søndag
Día del Sol
Mánadagr
Mandag
Día de la Luna
Týsdagr
Tirsdag / Tysdag
Día de Týr
Óðinsdagr
Onsdag
Día de Óðinn
Þórsdagr
Torsdag
Día de Þórr
Frjádagr
Fredag
Día de Frey o Freyja “el amor”
Laugardagr
Lørdag / Laurdag
Día del lavado

La semana comienza en domingo, y siempre terminaba con el día del lavado (y de la limpieza del hogar) a fin de no conservar nada impuro para la nueva semana (al igual que no existía nada impuro en el reino de los dioses o en los lugares sagrados). El día del lavado estaba dedicado a Heimdallr –conocido como “el dios blanco”- que se rige por el principio de “cosechas lo que siembras”. Cada fin de semana se lavaban, y cada último sábado del año lo hacían con especial cuidado. En otras palabras, tener higiene es en realidad una parte muy importante de la antigua religión (¡Y realmente éste fue el motivo de que los cristianos lo prohibieran y lo calificaran como un pecado!).

Bien, estos son los nombres escandinavos de los días de la semana, pero al menos en inglés, en latín y en alemán los nombres de los días de la semana son los mismos que los escandinavos (sólo con los nombres de la deidad en latín, inglés y alemán). No conozco los nombres de la semana en otras lenguas europeas, pero no me sorprendería que se basaran en la misma filosofía pagana.

Mi tesis es que esta costumbre de lavarse al menos una vez a la semana debió de ser (en la Antigüedad) una costumbre pan-europea, y no sólo existía en los países escandinavos. Ya sabemos que los romanos elaboraban buenos lavabos y baños, y naturalmente esto apoya mi afirmación de que la higiene era llevada a cabo en toda la Europa pagana. También puedo añadir que la mayoría de los misterios paganos se iniciaban o incluían un baño, o (en el caso de los misterios de iniciación) un baño del candidato.

La horrible y extremadamente pobre cultura sanitaria que llegó a Europa con el cristianismo no es el único mal que esta espiritualidad asiática nos trajo. La higiene mental y la higiene racial que practicaban los antiguos europeos también se vio interrumpida por la introducción del cristianismo.  De esta manera,  si un antiguo europeo observara la Europa moderna y cómo se comporta y vive la gente hoy en día, él o ella reaccionaría (con razón) ¡de la misma manera que nosotros reaccionamos cuando oímos hablar de la higiene en la época medieval!

Finalmente, la ciencia y el sentido común derrotaron la visión cristiana sobre la higiene en el siglo XIX, y estoy convencido de que el resto de esta muerte negra hebrea se superará también, con el tiempo. Algunos de nosotros ya hemos desarrollado la inmunidad,  y nunca seremos manchados por esta plaga, no importa el motivo. Con la ciencia como un fiel aliado, la razón prevalecerá.

A pesar de ser condenados a vivir en Hel/Hades durante la temporada invernal, Baldr/Perséfone siempre regresan con nosotros en verano. Dagr (“día”) nace gracias a Nátt (“noche”) y antes de que podamos disfrutar de la maravillosa luz de un nuevo día siempre tenemos que soportar la oscuridad de la noche durante algún tiempo. El hecho de que esa noche dure 1800 años en algunas partes de Europa no cambia esto.

Varg "Fenrir" Vikernes 
01/08/2005


Swastika


Qua Medicamenta no sanant, ignis Sanat 
(Lo que la medicina no cura, el fuego lo cura)